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La Inglesa Bandolera Elena Greenhill
 


La Inglesa Bandolera Elena Greenhill, de origen inglés, pero que llegó a la Patagonia desde Chile con su primer marido chileno.

La Inglesa Bandolera Elena Greenhill, de origen inglés, pero que llegó a la Patagonia desde Chile con su primer marido chileno. Vivían en Río Negro pero azolaban este territorio y el de Chubut. Con sus correrías robando ganado y arriándolo hacia Chile.

Desde 1908 a 1915, “La inglesa bandolera” tuvo a mal traer a la policía del Chubut, ya que con su tercer marido y otros secuaces continuaban robando hacienda en las estancias del territorio además de ser famosa por su excelente puntería con las armas.

Cuentan que la Policía del Chubut había tomado conocimiento que La Inglesa y su gente habían despojado a unos arrieros de una buena cantidad de hacienda lanar y se pusieron inmediatamente en su persecución.

La partida policial iba al mando del Comisario Valenciano y se ubicaron estratégicamente en la estrecha angostura del Chacay. Allí se produjo el encuentro y el tiroteo duró casi una hora.

La Inglesa no se rendía aún herida, continuaba tirando desde atrás de su caballo, contra la policía, hasta que sus fuerza dijeron basta y cayó boca abajo. En ese momento le dieron el tiro de gracia que terminó con “La Inglesa Bandolera”.

Fue sepultada en la zona de Gan-Gan en 1915.
 


El Far West Chubutense

A principios del siglo XX, más exactamente 1910/1911 los nacientes pueblos del territorio de Chubut, surgían inhibidos por el aislamiento. Pero, los riesgos no estaban tan sólo en la aridez y la inclemencia del desierto.

Los peligros llegaron a tener dimensiones de novela policial. Los pobladores vivían aterrorizados por una cuadrilla de bandoleros que asolaban la compaña, imponiendo el tributo de vidas y haciendas.

La policía no podía luchar con el bandido porque estaba provisto de armas de precisión, buena caballada y mejores elementos. A la sombra de los norteamericanos se cometió cuatrerismo, depredaciones y algunos hechos vandálicos especialmente en la zona cordillerana.

El gobernador Dr. Alejandro Máiz, solicitó ayuda al Ministro del Interior Dr. Gómez, este atendió el pedido, estudió el asunto y mandó un cuerpo de Policía de 25 hombres y 2 oficiales a la orden del mayor Gebhard.

En poco tiempo la actuación de este cuerpo no pudo ser mejor: entregaron 32 bandidos entre ellos los célebres cuatreros: Bahamonde, Contrera, Aranda, Carrasco y otros.

También la Policía fronteriza al mando del Teniente Blanco sorprendió a los bandoleros norteamericanos y en una verdadera guerrilla dio muerte a Roberto Evans y Williams Wilson que dicen asesinaron al Gerente de la Cooperativa 16 de Octubre.

Estos bandidos consiguieron eludir la persecución del mayor Gebhard, pero el subteniente Jesús Blanco con sus valientes hombres (Eufemio Palleres, Urbano Montenegro, Pedro Ureña, Pedro Rojas, Roberto Leguza, Manuel Ceguera, Juan Ponce y Cándido Ríos) los encontraron en la quebrada.

Los policías fueron recibidos a tiros de winchester con balas explosivas. En el tiroteo murió el soldado Montenegro y fue herido Peña, pero cayó abatido por las balas Evans, mientras que Wilson, herido logró fugarse internándose en el bosque, llevándose un Winchester y una pistola barabellum. Los soldados lo persiguieron y es alcanzado por Pedro Rojas quien le da muerte.

Estos datos han sido extraídos de publicaciones de “La Cruz del Sur” en diciembre de 1.911.
 


El Mayor Gebhardt

Bailey Wiillis autor del libro “Un yanqui en la Patagonia”, cuenta que conoció al mayor Gehardt comandante de la Policía de Frontera. Su encuentro fué en Esquel donde cenó con el mayor en una hostería local.

Dice de él que era sinónimo de orden a lo largo y lo ancho de los Andes, famoso por sus propósitos indomables, coraje temerario estrategia inteligente y habilidad para conducir hombres.

Se había ganado esa reputación durante dos años a la caza de fugitivos y en la escena de muchos crímenes. Seis norteamericanos se contaban entre los crímenes más distinguidos.

Tres habían sido baleados y otros tres (la Banda de Butch Cassidy) habían abandonado el país. Estos últimos habían residido en forma pacífica entre 1901 y 1905 en la zona de Cholila.

El porcentaje mas grande de criminales era chileno, así cuenta el mayor que uno de los últimos fue José Pozzi, cuyos crímenes a sangre fría se habían convertido en un terror, Pozzi corría desesperado por la ruta que sigue al río Manso y cruza en dirección a Chile.

El mayor y sus hombres lo siguen rodeándolo cuando ya oscurecía. Allí se realiza un feroz tiroteo, pero a Pozzi lo encuentran al día siguiente gravemente herido y caído en el agua helada del río.

A pesar de que aún estaba consiente, el mayor no logró de sacarle una palabra de dónde estaban sus cómplices. Aún cuando le dijo “Usted se está muriendo” sólo le contestó “No importa” y no musitó una sola palabra más.  


Crédito:

  • Publicado en el Sitio www.chubut.gov.ar. (13/01/06)
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