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Ya se clonan 15 caballos por año

 


La técnica se utiliza mucho en el polo, aunque dicen que no garantiza siempre un gran ejemplar.

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  • Hace 5 años nació en Argentina Ñandubay, un simpático potrillo de color bayo. Hoy vive en un campo en Baradero y parece un caballo como cualquier otro. Pero es único. O no tanto. Porque Ñandubay es el primer caballo clonado de Latinoamérica. Desde entonces, los avances en genética y tecnología han permitido clonar alrededor de 75 caballos, con resultados muy satisfactorios, que transforman a la Argentina en uno de los países con mayor desarrollo de esta técnica.

    "Ya se han clonado unos 400 caballos en todo el mundo, de los cuales entre 70 y 80 en Argentina, incluyendo los que están por nacer en esta temporada", dice Luis Losinno, director del Laboratorio de Producción Equina de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Es difícil establecer una relación de costos y beneficios. Según varias fuentes -entre investigadores y laboratorios privados-, clonar un caballo cuesta entre 100 y 150 mil dólares.

    Puede parecer mucho, pero si tenemos en cuenta que a veces se paga esa misma cifra (o incluso muchísimo más) por caballos con menos reputación, no parece tanto. "Para mi es un precio barato en función de lo que puede valer un ejemplar así. O sea, es barato teniendo en cuenta que siempre se busca clonar un caballo muy bueno". Como siempre en los caballos, se busca la mejor genética posible para mejorar la cría.

    Uno de los pioneros es el polista Adolfo Cambiaso, que ya monta clones de sus mejores caballos. "No solo juego con clones, sino que ya estoy domando hijos de clones", dice Cambiaso. Justamente él fue el protagonista de una escena dramática en la final de un abierto de polo, en Palermo. "Que lo salven como sea", dijo Cambiaso luego de bajar de Aiken Cura, uno de sus más famosos pardillos, que se había fracturado una pata. El animal iba a ser sacrificado, a pesar del ruego de Cambiaso.

    Finalmente, la solución vino por el lado menos esperado. Hoy Cambiaso tiene clones de ese famoso padrillo Aiken Cura, y también de La Cuartetera, una de sus mejores yeguas. "Me gusta clonar para mejorar la cría. Si las puedo jugar mejor. Qué más quiero yo que tener en mi palenque a los cinco mejores caballos que tuve en mi vida. Pero mi meta es criar mejores caballos", dice el polista. "En Argentina se producen los mejores caballos de polo del mundo, y por otro lado, es uno de los países que más biotecnología de alta complejidad aplica a equinos deportivos.

    Eso se ve y acepta en todo el mundo", explica Adrian Mutto, director del laboratorio de Biotecnologías aplicadas a la reproducción y mejoramiento genético animal del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas, UNSAM-CONICET y Director del laboratorio de Clonación Equina de Crest View Genetics de Argentina.

    Pero también hay detractores de esta técnica. Son los puristas que toman esto como una especie de trampa. Y también cuestionan la técnica por su costo: clonar un caballo y tener la mejor sangre no garantiza tener un caballo igual. "Al caballo hay que ‘hacerlo'", dicen. En la actualidad, solo la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo y la de Caballos de Salto permiten la clonación. En cambio, la Asociación de Criadores de Pura Sangre (caballos de carrera) no permite la clonación y ni siquiera la inseminación artificial.

    Otro de los pioneros en la investigación es el veterinario Andrés Gambini, que logró incluso exportarla a otros países. "Seguimos trabajando en mejorar los resultados", dice Gambini, uno de los "creadores" de Ñandubay. "La técnica sigue teniendo sus debilidades que son las que intentamos ir mejorando". Los problemas tienen que ver con la eficacia de los implantes (no siempre el clon puede implantarse en el útero de las yeguas) y la dificultad para conseguir óvulos de yeguas para implantarlos.

    Losinno coincide: "A pesar que el primer clon equino nació en 2003 en Italia (el primero en Argentina nació en 2008, pero murió a las pocas horas) todavía hay cuestiones sin resolver en muchos lugares respecto a la aceptación de los clones en las Asociaciones de Criadores. Si hubiera en Argentina programas formales de mejoramiento genético en equinos, sería mucho mejor".  


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