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Murió Gregorio Klimovsky

 


Leyendo, junto a su biblioteca, la imagen que mejor lo representa. Foto: LA NACION/Archivo.

Ayer al mediodía, por una septicemia, falleció en el Hospital Italiano el doctor Gregorio Klimovsky, una personalidad única de la ciencia local que recorrió todos los campos del pensamiento, desde la matemática y la lógica hasta el psicoanálisis. Dotado de una mente brillante, Klimovsky no cesó en su insaciable sed de conocimiento que le permitió conjugar las ciencias exactas y humanas.

Klimovsky creció a dos cuadras del Obelisco en el seno de una familia culta. Sus padres habían llegado al país desde Ucrania antes de la Primera Guerra Mundial. Su madre, Lluba Wishñevsky, era maestra y llegó a ser directora de escuela. Su padre era relojero. Gregorio fue el menor de seis hermanos varones.

Casado durante más de cinco décadas con Tatiana Scheiner Sastre, prima de una cuñada, Gregorio solía decir que le debía su amplísima cultura a que vivió en Paso del Rey. "Venía leyendo en el tren hasta que llegaba a Plaza Once", recuerda el doctor Hugo Scolnik, matemático y experto en criptografía, que hizo con él su tesis de doctorado.

Klimovsky fue una persona brillante y absolutamente fuera de lo común. Recibió un doctorado honoris causa el 16 de marzo de 2006, cuando ya se había desempeñado como profesor y decano de la Facultad de Ciencias Exactas, director de maestrías, presidente de la Fundación Bariloche...

Según su propio relato, de chico creyó que iba a ser astrónomo, pero más tarde ingresó en la facultad de ingeniería, hasta que el gran matemático Julio Rey Pastor le sugirió que estudiara matemáticas.

De allí pasó a la filosofía, a la epistemología, y luego al psicoanálisis, campos en los que alcanzó renombre internacional. Ultimamente era profesor de la Facultad de Sociología de la Universidad de Buenos Aires.

"Una de las especialidades de Gregorio ha sido la fundamentación de la matemática -dice Eduardo Issaharoff, discípulo y luego amigo durante más de cuarenta años-.

Realizó un trabajo pionero, muy resistido por la escuela matemática clásica de Exactas, pero que luego fue reconocido como un aporte a la historia de la matemática en la Argentina. También fue uno de los fundadores de la Sociedad Argentina de Análisis Filosófico."

En 1994 publicó Desventuras del conocimiento científico , varias veces reeditado. "En la Argentina no había buenos epistemólogos, por lo que me dediqué [a esta disciplina] de manera autodidacta -confió en una entrevista que se reproduce en Universia-.

Así me vinculé con un hombre muy importante, Rolando García. Nuestro interés fue hacer un diagnóstico lo más acabado posible de cómo era el pensamiento científico-filosófico en la Argentina contemporánea."

Su asombrosa diversidad de intereses -que también incluyeron la música moderna- lo había llevado a reunir una vasta biblioteca que contenía 8000 volúmenes.

Fue también presidente de la Universidad Di Tella y uno de los directores de la Fundación Bariloche. En 1984 fue miembro de la Conadep y, hasta su muerte, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Su última obra fue Mis diversas existencias , donde pasa revista a la miríada de personajes que conoció a lo largo de una vida impulsada por una avidez intelectual insaciable. q El doctor Gregorio Klimovsky obtuvo varios premios de la Fundación Konex: Diploma al Mérito en Lógica y Teoría de la Ciencia (1986), Premio Konex de Platino (1986), Diploma al Mérito en Lógica y Teoría de la Ciencia (1996), Premio Konex de Platino (1996) y Premio Konex de Brillante en Humanidades (1996). También recibió el Premio de Roma de la Asociación Psicoanalítica Internacional (1989) por los significativos aportes realizados en torno de la fundamentación epistemológica del psicoanálisis. Su figura seguirá creciendo, no hay duda.  


Créditos:

  • Por Nora Bär. Publicado en el Diario La Nación (20/04/09)
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