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"Portal a los Hielos Eternos" |
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Actualizado al: 19 de Agosto de 2019 - Próxima Actualización: 27 de Agosto de 2020
Nació el 12 de diciembre de 1795 en Wingham, condado de Kent en Inglaterra. Ingresó al ejército de su patria y en agosto de 1811 desembarcó en Lisboa como parte de las tropas que la corona británica enviaba a la península ibérica para combatir, junto a portugueses y españoles, a los ejércitos de Napoleón. El entonces joven oficial Miller combatió en los sitios de Ciudad Rodrigo, Badajoz y San Sebastían, tomando también parte en la decisiva batalla de Vitoria donde el general Wellington logró expulsar definitivamente a las tropas francesas de España. Posteriormente actuaría en la Guerra anglo-estadounidense de 1812. Tras viajar por Sevilla, Cádiz y Gibraltar se embarcó en este último puerto para el nuevo mundo.
En 1817, como muchos de sus compatriotas, Miller emigra hacia América del Sur en busca de gloria y fama. Llega a Argentina donde inmediatamente se enrola en las huestes patriotas. Con el grado de capitán de Artillería atravesó la cordillera con el Ejército Libertador de los Andes, el cual lograría la independencia de Chile. Su brillante desempeño militar, y la escasez de marinos que vivía la recientemente creada Armada de Chile, le valió ser destinado al puerto de Valparaíso donde se le confirió el mando de la fragata Lautaro, y luego comandante de las tropas de infantería de marina y artillería de mar, que tenían el objetivo de proteger a la nueva escuadra que formó Chile para asegurar las costas del Océano Pacífico. Cuando el gobierno del Director Supremo, don Bernardo O'Higgins contrató al Almirante escocés Lord Thomas Alexander Cochrane para que se hiciera cargo del mando de la escuadra nacional, Miller fue nombrado jefe de las fuerzas de artillería y de la Infantería de marina. Como tal, tuvo una actuación sobresaliente al mando de las tropas que lucharon contra los realistas en la Toma de Valdivia. Pocos días después fue herido en una escaramuza a la entrada del Fuerte Agüi durante el intento fallido de anexión de Chiloé (Combate de Agüi).
Cuando los aliados por la independencia (Argentina y Chile) organizaron la Expedición Libertadora del Perú, Guillermo Miller integró las filas del ejército expedicionario.
Una vez que San Martín se retira del Perú, el general Miller siguió formando parte del ejército unido libertador, participando en diversas campañas de la guerra. En 1824 el Libertador Simón Bolívar lo nombró general en jefe de la caballería independentista, y con ese grado combatió en las batallas de Junín, Corpahuaico y Ayacucho. Tras la capitulación de Ayacucho fue nombrado gobernador de la Villa Imperial de Potosí pero en 1825 viaja de regreso a Inglaterra para reponer su maltrecha salud luego de casi 10 años de lucha continua contra el Imperio español. En 1828 por intermedio de su hermano John Miller publica en Londres la obra "Memorias del General Miller, al servicio de la República del Perú", publicación que tuvo gran acogida en las principales editoriales inglesas.
Regresó al Perú en 1831 para cumplir diversas responsabilidades militares y diplomáticas. En 1835 se vio envuelto en la guerra entre Andrés de Santa Cruz y Felipe Santiago Salaverry apoyando al primero en su proyecto confederacionista pero tras la derrota y fusilamiento de Salaverry, por quien Miller había intercedido para que le fuera perdonada la vida, se exilió del escenario político y militar no tomando parte de la guerra entre la Confederación Perú-Boliviana con Chile, la Confederación Argentina y los restauradores peruanos.
Pasó sus últimos años en Perú hasta que sintiendo la proximidad de su muerte solicitó ser llevado a un buque británico que se encontraba frente al Callao donde falleció poco después a la edad de 66 años.
No se debe confundir la Pachamama con la Ñuke Mapu, que es un concepto mapuche más filósofico que divino o religioso.
No es una deidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los seres humanos, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no solo en los momentos y sitios predeterminados por el ritual sino, en todos los acontecimientos culturales significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo se la considera con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si se la ofende, provoca enfermedades.
El monolito Bennet de Bolivia o estela Pachamama el día de su redescubrimiento, en junio de 1932. Los quechuas, los aymaras y otras etnias de la región andina realizan ancestrales ofrendas en su honor, sacrificando entre otras cosas camélidos para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecen hojas de coca, conchas marinas mullu y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha. Este tipo de ofertorio suele llamarse en los Andes centromeridionales «corpachada». La Pachamama, más las deidades Mallku y Amaru, conforman la trilogía de la percepción aimara sociedad-naturaleza; y sus cultos son las formas más antiguas de celebración que los aimaras realizan. Después de la conquista española y la llegada del Catolicismo, la figura de la Virgen María fue equiparada a la de la Pachamama por muchas de las comunidades indígenas. Se mantiene y conserva el sistema de creencias y rituales relacionados con la Pachamama, practicada por las comunidades quechuas y aimaras, y otros grupos étnicos que han recibido la influencia quechua-aimara, en las áreas andinas de Bolivia, Ecuador y Perú, en el norte de Chile y en el norte de Argentina. A través de los migrantes, se ha hecho conocida en otros lugares, y se ha expandido a numerosas ciudades y grandes metrópolis modernas como Buenos Aires, por este motivo se puede ver en tal ciudad (desde los años noventa) a gente que vuelca un poco del vino o la cerveza que está por beber diciendo: «Antes». Ceremonia de la Pachamama La ceremonia que muchos saben que es un ritual a la Pachamama o fiesta de la Madre Tierra. En Bolivia es llamada Challa o pago, que implica un acto de reciprocidad. Aunque se ha popularizado el primer día de agosto como día principal para su realización, de hecho se lo practica durante todo el mes, y en muchos lugares también el primer viernes de cada mes. Las ceremonias están a cargo de personas ancianas o de mayor autoridad moral dentro de cada comunidad. En el caso del pueblo aimara en Bolivia esta persona recibe el nombre de 'yatiri'.
Se realizan ceremonias a la Pachamama en ocasiones especiales, como al partir de viaje o al pasar por una apacheta. Según Mario Rabey y Rodolfo Merlino (antropólogos argentinos que han estudiado la cultura andina desde los años setenta a los noventa), «el ritual más importante es el challaco». Challaco es una deformación de los vocablos quechuas ch'allay y ch'allakuy, que se refieren a la acción de ‘rociar con insistencia’, 'aspergar'; en el lenguaje de los campesinos del sur de los Andes Centrales, la palabra challar se usa como sinónimo de ‘dar de comer y beber a la tierra’. El challaco, como se practica en la zona estudiada, abarca una compleja serie de pasos rituales que comienzan en las viviendas familiares la noche de la víspera, durante la cual se cocina una comida especial, la tijtincha, y que culminan en un ojo de agua o la toma de una acequia donde se realiza el ritual principal a la Pachamama, con una serie de ofrendas que incluyen comida, bebida, hojas de coca y cigarros.
La religión centrada en la Pachamama se practica en forma paralela al cristianismo, al punto que muchas familias son cristianas y pachamamistas. En Bolivia, la Pachamama es identificada con la Virgen de Copacabana en La Paz, la Virgen de Urkupiña en Cochabamba, y la Virgen del Socavón en Oruro.
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Ahora, desde el marketing también analizan donde conviene ofrecer este alimento en los supermercados. Y un nuevo estudio de pautas de consumo indica que se vende mucho mejor cuando se coloca en la zona de carne de origen animal, por ser las zonas de alto tráfico en los grandes supermercados.
Los consumidores compraron un 23% más de carne de origen vegetal de media cuando los productos se colocaron en el pasillo de la carne tradicional, según un estudio realizado por Kroger Co. y respaldado por la Asociación de Alimentos de Origen Vegetal.
La ubicación de los productos de sucedáneos de la carne en las tiendas ha sido durante mucho tiempo objeto de polémica. La venta de sucedáneos a la carne aumentó un 264% en EE.UU. en los primeros meses de confinamiento. Kroger registró un aumento en la cifra de clientes de carne de origen vegetal de más de 50% entre marzo y junio, frente al mismo período del año anterior, y los clientes compraron con mayor frecuencia y en mayores cantidades. Las ventas aumentaron más del 75%, según un comunicado. (Fuente www.perfil.com).
Martín Miguel de Güemes se crió en el seno de una familia acomodada. Su padre, Gabriel de Güemes Montero, nacido en Santander, en la provincia española de Cantabria, era un hombre ilustrado y cumplía funciones de tesorero real de la corona española. Logró que su hijo tuviera una buena educación con maestros particulares que le enseñaron los conocimientos filosóficos y científicos de su tiempo. Su madre era María Magdalena de Goyechea y la Corte, de origen jujeño. Se casó en la Catedral de Salta con Carmen Puch, con quien tuvo tres hijos: Martín, Luis e Ignacio. Martín cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, alternando la enseñanza formal con el aprendizaje de las labores campesinas en la finca donde vivía con su familia. A los 14 años se enroló en el Regimiento Fijo de Infantería, cuyo cuartel central estaba en Buenos Aires pero tenía un batallón en Salta a raíz de la rebelión de Túpac Amaru II desde 1781. En 1805 fue enviado con su regimiento a Buenos Aires, ya que el Virrey del Río de la Plata Rafael de Sobremonte temía un ataque inglés. Éste se produjo al año siguiente, iniciando las invasiones inglesas, participando Güemes en la Reconquista de Buenos Aires. Al año siguiente participó también de la Defensa de la ciudad y protagonizó una curiosa hazaña: al ver que un barco inglés había encallado por una bajante repentina del río, dirigió una carga de caballería y lo abordó. Fue una de las muy pocas veces en la historia que un buque de guerra fue capturado por una partida de caballería. En 1808 sufrió una enfermedad en la garganta, de la que surgió una seria deficiencia al hablar, una pronunciación gangosa de las palabras, que causaba la burla de sus compañeros. Todo indica que sufrió las complicaciones que suelen acompañar a la hemofilia, enfermedad que hasta ese momento no era conocida, y que dificulta mucho la cicatrización de las heridas externas e internas. Logró su traslado a Salta. Después de la Revolución de Mayo de 1810 la Primera Junta envió la Primera expedición auxiliadora al Alto Perú. Martín Miguel de Güemes, como integrante del Ejército del Norte, fue puesto al mando de un escuadrón gaucho en la Quebrada de Humahuaca (Jujuy) y en los valles de Tarija y Lípez, impidiendo la comunicación entre los contrarrevolucionarios y los realistas altoperuanos. En la batalla de Suipacha, librada el 7 de noviembre de 1810 y que fue el único triunfo de las armas patriotas durante esta primera expedición, la participación del capitán Güemes fue decisiva.
Permaneció en la zona de la Quebrada hasta después de la derrota de los ejércitos de las provincias "de abajo" en la Batalla de Huaqui, el 19 de junio de 1811 y prestó su ayuda a los derrotados que huían; allí comenzó su famosa guerra de recursos, con la que posiblemente retrasó el avance de partidas realistas antes de la llegada del ejército principal, que mandaba el general Pío Tristán. Güemes, siguiendo órdenes de Eustoquio Díaz Vélez, el 18 de enero de 1812 recuperó Tarija para los patriotas. La ciudad había caído en poder de los partidarios del virrey del Perú José Fernando de Abascal. Díaz Vélez le mandó reintegrarse al ejército -lo cual realizó- llevándose con él 300 hombres, 500 fusiles y dos cañones. Los revolucionarios fueron obligados a retirarse a San Salvador de Jujuy debido al avance de las tropas realistas numéricamente superiores que comandaba José Manuel de Goyeneche. Cuando el general Manuel Belgrano asumió el mando del Ejército del Norte e inició la Segunda expedición auxiliadora al Alto Perú ordenó su traslado por indisciplina, causada por un discusión sobre mujeres entre oficiales bajo su mando. Permaneció en Buenos Aires, agregado al Estado Mayor General. Al conocerse en Buenos Aires el desastre patriota de la batalla de Ayohuma, Güemes fue ascendido a teniente coronel y enviado al norte, como jefe de las fuerzas de caballería de José de San Martín, nuevo comandante del Ejército del Norte. En esta Tercera expedición auxiliadora al Alto Perú se hizo cargo de la vanguardia del ejército reemplazando en ese puesto a Manuel Dorrego, otro oficial brillante que había sido desterrado por problemas de disciplina. Se presentó en Salta como el protector de los pobres y el más decidido partidario de la revolución. Pero aun así, no logró nuevos aportes de recursos de parte de los sectores adinerados. Contó con su hermana María Magdalena "Macacha" Güemes como una de sus principales colaboradores. San Martín le encomendó el mando de la avanzada del río Pasaje (o río Juramento, porque en sus márgenes el general Belgrano había hecho jurar obediencia al gobierno de Buenos Aires, la Asamblea del Año XIII, y a la Bandera Nacional). Poco después, asumía también el mando de las partidas que operaban en el Valle de Lerma en el que está situada la ciudad de Salta. De este modo iniciaba la Guerra Gaucha, ayudado por otros caudillejos, como Luis Burela, Saravia, José Ignacio Gorriti o Pablo Latorre. Ésta fue una larga serie de enfrentamientos casi diarios, apenas cortos tiroteos seguidos de retiradas. En esas condiciones, unas fuerzas poco disciplinadas y mal equipadas pero apoyadas por la población podían hacer mucho daño a un ejército regular de invasión. Con sus tropas formadas por gauchos del campo, rechazó el avance del general Joaquín de la Pezuela y posibilitó el inicio de un nuevo avance hacia el Alto Perú. Bajo el mando del general José Rondeau tuvo un papel destacado en la victoria de batalla de Puesto del Marqués. Pero, indignado por el desprecio que mostraba éste por sus fuerzas y por la indisciplina del ejército, se retiró del frente hacia Jujuy. Daba por descontada la derrota del Ejército del Norte en esas condiciones y, en ese caso, necesitaría a sus hombres. Al pasar por Jujuy se adueñó del armamento de reserva del ejército; al enterarse, Rondeau -que era también el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata- lo declaró traidor. Güemes había conversado con San Martín sobre las ideas de atacar Perú desde Chile. Pero San Martín necesitaba tener las espaldas cubiertas, con fuerzas activas en la frontera norte de Salta, para mantener ocupados los ejércitos realistas muy lejos de Lima. La persona más indicada para dirigir esas operaciones era Güemes, y San Martín lo nombró General en Jefe del Ejército de Observación. El salteño estaba continuamente informado sobre los movimientos de San Martín en la campaña del Pacífico, y cuando éste desembarcó en la costa peruana, decidió avanzar hacia el Alto Perú. Pero ya no podía contar con el Ejército del Norte, del que sólo quedaba una pequeña división al mando del coronel Alejandro Heredia (que estaba a órdenes de Güemes), y algunas armas en Tucumán. Pero éstas estaban en poder del gobernador Bernabé Aráoz, que las estaba usando para tratar de volver a la provincia de Santiago del Estero a la obediencia a su gobierno. A principios de 1821, el gobernador de Santiago del Estero, Juan Felipe Ibarra, pidió auxilio a Güemes, y éste invadió Tucumán, más para apoderarse de las armas que necesitaba que por solidaridad. La expedición salteña se componía de 2.000 hombres provenientes de Salta, San Carlos y Rosario de la Frontera, saliendo rumbo a Tucumán en febrero; por la amenaza realista, las milicias de Jujuy no participaron en la acción. Pero el ejército salteño y santiagueño, al mando de Heredia (tucumano) e Ibarra, fue derrotado por el tucumano al mando de Manuel Arias (salteño) y Abraham González en la batalla de Rincón de Marlopa (3 de abril). Otra columna salteña tuvo éxito en expulsar a los partidarios de Aráoz de Catamarca, aunque el tucumano la recuperaría poco después su República de Tucumán desaparecería definitivamente en agosto. El cabildo de Salta, formado por las clases altas de la ciudad, cansadas de pagar las contribuciones forzosas que exigía Güemes, aprovechando la ausencia del caudillo, lo acusó de “tirano” y lo declaró depuesto. Muchos de sus miembros se habían puesto de acuerdo con el general español Olañeta para entregarle la ciudad. Güemes regresó sin prisa, ocupó pacíficamente la ciudad, y perdonó a los revolucionarios. Ésa fue la llamada "Revolución del Comercio"; aunque fracasada, dio inicio a un partido de oposición, conocido como "Patria Nueva", en oposición a la "Patria Vieja", es decir, al partido de Güemes. Pero no todo había terminado: Olañeta ya estaba en camino, y mandó al coronel “Barbarucho” Valdez por un camino desierto de la Puna, acompañado por miembros de la familia realista Archondo. El coronel Valdez era un español nativo de Valencia, radicado desde hacía décadas en la región y con experiencia en arriar y robar ganado, oficios que le permitieron conocer múltiples senderos poco transitados. El 6 de junio, Valdez ocupó la ciudad de Salta, y al salir a combatirlo, Güemes fue herido por una bala. Siguió a caballo hasta una hacienda a dos leguas de la ciudad. Pero su herida —como cualquier herida profunda de un hemofílico— nunca cicatrizó. Murió diez días después, el 17 de junio de 1821, a los 36 años de edad. En el momento de su muerte, en la Cañada de la Horqueta, cerca de la ciudad de Salta, yacía a la intemperie, en un catre improvisado por el Capitán de Gauchos Mateo Ríos, luego su cadáver fue inhumado en la Capilla del Chamical. Martín Miguel de Güemes fue el único general argentino caído en acción de guerra exterior.
Desde que supo de la muerte de su esposo, Carmen Puch se encerró en su habitación, y se cree que se dejó morir de hambre.
Ambos se graduaron del mismo grupo de candidatos a astronautas en 2000. Además, los dos son ingenieros y volaron aviones militares. Otras similitudes que ambos tienen es que volaron al espacio en dos ocasiones a bordo de un transbordador espacial; se casaron con una compañera astronauta que también viajó al espacio; y tuvieron un hijo con su respectiva pareja.
Tanto Behnken como Hurley pasaron años trabajando con SpaceX, fundada por Elon Musk en 2002, para perfeccionar la nave espacial comercial que logró llegar a la Estación Espacial Internacional (EEI) este domingo.
Este sábado, el dúo despegó del Centro Espacial Kennedy en Florida hacia la EEI a bordó de la cápsula espacial Crew Dragón, la cual fue impulsada por un cohete Falcon 9 de SpaceX.
Por su parte, la NASA voló su último transbordador espacial en julio de 2011. Desde entonces, no ha tenido medios para llegar a la órbita, excepto pagando a Rusia por los asientos a bordo de su nave espacial Soyuz. Dicha dependencia es un problema para Estados Unidos, ya que ha hundido a la EEI en cerca de 100,000 millones de dólares (mdd) (1).
La unión de fuerzas fue diseñada para ayudar a ambas entidades a superar los obstáculos y obtener éxito propio.
“Desafortunadamente, estamos en medio de la pandemia de coronavirus. Nuestro país ha pasado por muchas cosas. Pero este es un momento único en el que todo Estados Unidos puede tomarse un momento y ver a nuestro país hacer algo impresionante nuevamente, y eso es lanzar a los astronautas estadounidenses en cohetes estadounidenses y desde suelo de Estados Unidos”, dijo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, durante una conferencia de prensa el pasado martes.
Hurley, de 53 años, creció en Nueva York, cerca de la frontera con Pensilvania, se graduó como el mejor de su clase en preparatoria y obtuvo un título de ingeniero civil de la Universidad de Tulane.
Behnken, un nativo de Missouri de 49 años, siguió un camino similar. Obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica de la Universidad de Washington en St. Louis. Después estudió una maestría y un doctorado en Caltech sobre el tema.
Ambos se hicieron amigos en el programa de la NASA, donde cada uno hizo dos misiones de transbordadores espaciales. La última misión de Hurley, a bordo del transbordador espacial Atlantis en julio de 2011, fue también el vuelo final de dicho programa.
“A Doug le gusta jugar a ser un piloto tonto, pero en realidad es un tipo muy inteligente”, dijo Reisman a Business Insider. “Y el apodo de Bob es ‘Dr. Bob’”.
La experiencia, el tenor y la atención al detalle de Behnken y Hurley los llevaron a que en 2015 la NASA los escogiera, junto con otros dos astronautas, como parte de un “Programa de Tripulación Comercial”.
Cuando más tarde se les preguntó a cada uno qué vuelve al otro “rudo”, Behnken dijo que Hurley “está listo para cualquier cosa todo el tiempo” y está «siempre preparado”.
“No hay algo que se le escape o de que no tenga todas las eventualidades potenciales ya pensadas cinco veces antes que casi cualquier otra persona”, dijo Hurley. “No hay pregunta que pueda hacerle y que él no tenga ya pensada cuál es la mejor respuesta”.
Behnken y Hurley hicieron más en la clase de astronautas de la NASA en 2000 que los vuelos de transbordadores espaciales. Ambos trabajaron para desarrollar las primeras naves espaciales privadas y conocieron a sus esposas.
En una entrevista con Christian Davenport de The Washington Post, McArthur expuso la dificultad de ver al padre de su hijo lanzarse al espacio.
Behnken dijo que los retrasos en el Programa de Tripulación Comercial —el primer lanzamiento de una nave espacial SpaceX o Boeing estaba programada para finales de 2017— fueron ventajas para la crianza de sus hijos.
En la madrugada del 2 de marzo de 2019, Musk y algunos funcionarios de la NASA celebraron una breve conferencia de prensa tras el lanzamiento de la misión “Demo-1”.
Aunque Musk estaba radiante, rápidamente se sintió “emocionalmente agotado” del vuelo. También explicó todo el trabajo que estaba pendiente, incluido el atraque, el reingreso y el aterrizaje (lo más preocupante para él). La misión fue un éxito total, aunque la cápsula fue destruida accidentalmente meses después durante una prueba en tierra.
“Sospecho que será extremadamente estresante”, respondió mirando a Behnken y Hurley. Pero Musk agregó que el vuelo de prueba “Demo-1” “contribuirá en gran medida a sentirse bien durante el vuelo con Bob y Doug», en “Demo-2”.
SpaceX y la NASA intentaron realizar el lanzamiento el pasado miércoles, pero éste tuvo que ser cancelado por el mal tiempo. Afortunadamente, ambos astronautas pudieron hacer historia este sábado, cuando despegaron hacia la EEI.
(2) Lease 8.000 millones de dólares.
Nuestro himno, es uno de los símbolos patrios, junto a la escarapela, el escudo y la bandera.
La historia del Himno Nacional Argentino se remonta a 1812. Más precisamente, se trata de lo que ocurrió la noche del 24 de mayo de ese año. En esa oportunidad, se representaba en el Casa de Comedia, frente a la Iglesia de la Merced, el melodrama de Ambrosio Morantes titulado El 25 de Mayo, con música de Blas Parera.
Pero, Vicente Lopez, no fue el único impactado por la presentación teatral. También, motivó a la Asamblea. Ésta, ofició al Cabildo sobre la conveniencia de contar con una marcha patriótica, para ser entonada en escuelas y espectáculos públicos.
Hay distintas teorías de lo sucedido, sobre si fray Cayetano Rodriguez retiró su versión, si cayó en desuso por falta de mérito, ó si coexistieron durante 1812 los dos himnos. Pero lo concreto, es que la marcha patriótica de Vicente Lopez y Blas Parera, fue entonada en noviembre de 1812 ante los miembros del gobierno, y que el Cabildo abonó 167 pesos por la música a Parera.
El 6 de marzo de 1813, la Asamblea encargó formalmente a Vicente Lopez, que preparase la canción patriótica y el 11 de mayo se aprobó la ampliación. La Asamblea de 1813, estableció por decreto, que esta marcha patriótica se entonara en todos los actos públicos. Pero en verdad, se dice que el Himno Nacional Argentino, ya había sido consagrado por el pueblo, que lo había hecho propio.
Entre las primeras memorables ejecuciones, está la interpretación por el coro de niños de la Escuela de Rufino Sánchez en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide Mayo. También la ejecución de Blas Parera, de la Marcha Patriótica en el piano de la casa de Esteban de Luca.
El óleo de Pedro Subercaseaux Errázuriz, que actualmente se encuentra en el Museo Histórico Nacional, inmortalizó la velada en la cual se entonó el Himno Nacional Argentino en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson.
La operación de redespliegue se cumplió sin novedad, a seis aviones que replegaron se les sumaron dos más aumentando la dotación a ocho y partieron con rumbo a su Base de despliegue original. Posteriormente nos enteramos que nuestros aviones atacaron a la flota británica, quedando este día grabado y estampado en letras de oro para nuestra Fuerza Aérea, ya que fue el bautismo de fuego de nuestros aviadores y también la pérdida de un avión y su piloto.
Se ordenó la partida de dos aviones desde Río Grande para una misión de reconocimiento y rastreo del enemigo, a esta altura la flota inglesa ya estaba en las cercanías de las Islas Malvinas. Uno de estos aviones, por falla técnica, tuvo que regresar a la Base; el otro avión siguió su misión, era el C-433 piloteado por el 1er. Ten. José Leonidas Ardiles. Los minutos se transformaron en horas, y al no regresar de la misión, tal vez por razones de autonomía, se lo dió por desaparecido. Fue un golpe muy duro para el personal desplegado en ambos Escuadrones y también para nuestra Unidad. Por mi mente pasaban las imágenes del primer vuelo solo de este camarada, a quien lo llamábamos cariñosamente "Pepe", se destacaba por su amabilidad y cortesía, costaba creer esta pérdida y nos preguntábamos ¿cuántas más tendremos...? Así la Fuerza Aérea y en especial nuestra Brigada perdía su primer piloto, transformándose en nuestro primer "Héroe". Simultáneamente en la B.A.M. San Julián se ordenó la partida de una Escuadrilla para atacar a la flota británica. La misma estaba formada por el Cap. Dimeglio, el 1er.Ten. Román y el Ten. Aguirre Faguet, esta Escuadrilla sería la primera que tomara contacto con la flota inglesa, atacándola y obteniendo un excelente resultado, ya que provocaron graves daños a un destructor y averiaron a dos fragatas; al regresar al continente fueron perseguidos por una patrulla de aviones Sea Harrier, pero gracias a la intersección de dos aviones que estaban haciéndoles cobertura de protección, pusieron en fuga a los ingleses.
Las cinco aeronaves regresaron a su Base, de esta forma el II Escuadrón Aeromóvil fue el primero que atacó a la flota enemiga y también el primer ataque de nuestra Fuerza Aérea a otra Nación. Fue nuestro Bautismo de Fuego, que dejó como saldo una enorme tristeza por la pérdida del piloto (1er.Ten. Ardiles) y una gran alegría por haber atacado y provocado daños a la flota inglesa.
A nuestra Sala de Situación llegaban los mensajes telegráficos con los detalles de lo ocurrido en ambos Escuadrones desplegados e información en general del conflicto.
De los ataques producidos por la aviación inglesa a las Islas, fue destruído un avión IA-50 Pucará en tierra. Además nuestra Fuerza Aérea perdió un avión MK-62 Canberra, desapareciendo sus dos pilotos. En este día ofrendaron sus vidas...
"Queridos hermanos y hermanas todos: hermanos obispos sacerdotes, vida consagrada, diáconos fieles laicos y laicas y seminaristas:
Tengo que comunicarles la tristísima noticia del fallecimiento de nuestro padre obispo y pastor Miguel Angel D'annibale.
"Queridos hermanos y hermanas, quería transmitirles que acaban de comunicarnos desde la Diócesis de San Martin el fallecimiento del Padre Obispo Miguel Angel D'Annibale. Los abrazo
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Más allá de las redes, esas dos palabras han dominado nuestras conversaciones y hasta nuestros pensamientos en las últimas semanas. Pero ¿cuál es el origen de ambas palabras que han sellado los primeros meses de 2020, sinónimo de esta pandemia global que deja al momento decenas de miles de contagiados y más de 6.000 personas muertas?
Para el nombre covid-19, hay que remontarse al 11 de febrero de este año.
Sin embargo, esa es la designación de la enfermedad causada por el virus.
Una de sus principales características es que causan afecciones respiratorias (como el síndrome respiratorio agudo grave, SARS por sus siglas en inglés).
Aquel 11 de febrero, el jefe de la OMS se apresuró a dar un nombre que evitara cometer los errores que se dieron en el pasado: la estigmatización de un país, un animal o una región del planeta.
Esa importancia quedó en evidencia por una pandemia reciente: el H1N1, gripe A, que en un principio fue llamada gripe porcina, lo que la vinculaba directamente a una especie animal.
Para cambiar eso, en 2015 la OMS emitió nuevas reglas para nombrar enfermedades y evitar errores del pasado.
No obstante, el desplazamiento de las milicias lo obligó a instalarse en Bolivia, país en el que ejerció como director del Colegio Militar; allí publicó su novela Soledad (1847). Pasó luego a Perú y Chile, donde residían ya numerosos exiliados antirrosistas. Se incorporó al llamado Ejército Grande y fundó en Buenos Aires el periódico Los Debates. Realizó una ascendente carrera política y fue electo diputado, pero su oposición a Justo José de Urquiza, manifestada a través de un violento discurso contra el acuerdo de San Nicolás, le acarreó la expulsión del país. Amnistiado, regresó y ocupó los cargos de ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores del gobierno de Adolfo Alsina. Fue derrotado en la batalla de Cepeda (1859), pero un año más tarde fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires. Venció a las tropas de Urquiza en Pavón (1861), tras lo cual unificó el país bajo su autoridad y fue designado presidente para el período 1862-1868. Formalizó con Brasil y Uruguay el Tratado de la Triple Alianza y abandonó el ejercicio presidencial para ocupar la jefatura del triple ejército en la guerra contra Paraguay.
En 1874 se presentó nuevamente como candidato a presidente, pero fue vencido por Nicolás Avellaneda; alegó fraude, se alzó en armas y debió capitular. Anteriormente había ya fundado el diario La Nación. Bartolomé Mitre ocupó una banca de diputado nacional entre 1878 y 1880 e intentó una vez más (sin éxito) ganar la presidencia del país. A pesar de su retiro de la vida política activa, siguió ejerciendo notable influencia en los asuntos nacionales.
En el ámbito estrictamente literario, el valor de la obra de Mitre es muy relativo. No es muy estimable el poeta romántico de las Rimas, que publicó en 1854 con un prólogo dedicado a Domingo Faustino Sarmiento, pese a que incorporó a la literatura argentina el tema del gaucho Santos Vega; tales poesías eran obra de juventud, y habían sido elogiadas por Esteban Echeverría. Mayor interés tienen sus traducciones de Horacio, Henry Wadsworth Longfellow, Lord Byron, Víctor Hugo y, sobre todo, de la Divina Comedia de Dante. Pese a su formación poco menos que autodidacta, en el campo de la erudición escribió trabajos acerca de Ollantay y sobre Las ruinas de Tihahuanaco, un Catálogo razonado de las Lenguas americanas y una Bibliografía lingüística americana. Tampoco pueden más que mencionarse sus intentos dramáticos (Las cuatro épocas y Policarpa Salavarrieta, dedicado a la heroína colombiana Policarpa Salavarrieta, ejecutada en 1817) y novelescos (Historia de un botón de rosa y la citada Soledad). Destacó en cambio como orador fogoso, apasionado y convincente, y como incansable periodista. En 1852 fundó El Debate para combatir a Urquiza, y posteriormente, La Nación Argentina, que se convirtió con el tiempo en el famoso diario La Nación. Sus artículos periodísticos abundan, además, en la prensa de Uruguay y de Chile.
El prestigio literario de Bartolomé Mitre está ligado a su obra como historiador, con dos títulos esenciales: Historia de Belgrano y de la independencia argentina e Historia de San Martín y de la emancipación americana, dedicados a las figuras de Manuel Belgrano y José de San Martín. Dicha labor está relacionada con la organización de los archivos de Belgrano (diez volúmenes) y de San Martín (doce), además del suyo propio, que ha servido de base para la organización del museo que lleva su nombre, y está complementada por otros trabajos: Páginas de Historia, Belgrano y Güemes y Comprobaciones históricas, en polémica éstas con la Refutación que hizo Vicente Fidel López de la obra sobre Belgrano. Bartolomé Mitre fue un historiador ilustre y objetivo, con una clara y humana comprensión de la obra colonizadora de España, y un político liberal de honda raíz argentina.
Ese era el seudónimo de José Font, dueño de una tropa de carros que transportaban lanas desde las estancias de la precordillera hasta Jaramillo y luego, por vía férrea, hacia el puerto de Deseado.
Su figura cobró notoriedad histórica por ser uno de los líderes de las huelgas de peones rurales de los años 1920 y 1921 que fueron sofocadas por el Ejército y terminaron con el fusilamiento de unos 1.500 trabajadores, según las investigaciones que realizara el fallecido historiador Osvaldo Bayer.
Facón Grande estuvo en Jaramillo, donde aún hay una vieja casa de chapa y madera en la que pasó algunas noches.
En la balacera murieron tres huelguistas y un soldado conscripto de apellido Fischer, en tanto que Varela se vio obligado a ordenar el repliegue de sus subordinados hasta Jaramillo.
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"Una Historia que no se olvida. En 1920 se origina una huelga en todo el territorio santacruceño, culminando en 1921 con el fusilamiento de mas de 1000 trabajadores rurales, entre ellos uno de los líderesdela zona norte de la provincia cuyo nombre José Font, mas conocido como Facón Grande.
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