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Conoce a Doug Hurley y Bob Behnken, los astronautas, ingenieros y ‘rudos’ papás que hicieron historia con SpaceX
 


Los astronautas de la NASA Bob Behnken y Doug Hurley llegan al Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, 20 de mayo de 2020. Reuters/Joe Skipper.

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    • SpaceX lanzó su primera misión espacial tripulada por humanos el pasado sábado, lo cual no ocurría desde que Elon Musk fundó la compañía hace 18 años.
    • La nave espacial Crew Dragon de SpaceX fue piloteada por los astronautas de la NASA Bob Behnken y Doug Hurley durante en vuelo de prueba, llamado “Demo-2”.
    • Ambos hombres son pilotos de prueba militares, ingenieros, miembros de la misma clase de astronautas de la NASA y volaron en dos misiones de transbordadores espaciales. También se casaron con astronautas y tienen un hijo.
    • Los compañeros de los astronautas los describen como engañosamente inteligentes y que volarían con cualquiera de los dos en cualquier momento.
    • La forma en que la oficina de astronautas de la NASA elige a una tripulación de los miembros de su prestigiado cuerpo es algo misterioso.
    Sin embargo, con la selección de Bob Behnken y Doug Hurley en 2018 para volar la nave espacial Crew Dragon de SpaceX, en retrospectiva, el proceso parece obvio.
    Ambos se graduaron del mismo grupo de candidatos a astronautas en 2000. Además, los dos son ingenieros y volaron aviones militares.
    Otras similitudes que ambos tienen es que volaron al espacio en dos ocasiones a bordo de un transbordador espacial; se casaron con una compañera astronauta que también viajó al espacio; y tuvieron un hijo con su respectiva pareja.

    Tanto Behnken como Hurley pasaron años trabajando con SpaceX, fundada por Elon Musk en 2002, para perfeccionar la nave espacial comercial que logró llegar a la Estación Espacial Internacional (EEI) este domingo.
    Y ambos comparten la aspiración de cada piloto de prueba que se ha convertido en un astronauta: la oportunidad de volar un “pájaro nuevo”.
    “Si nos hubieras dado una cosa para incluir en nuestra lista de trabajos soñados que habríamos tenido algún día”, dijo Behnken a los periodistas el 20 de mayo, “habría sido estar a bordo de una nueva nave espacial y realizar una misión de prueba”.

    Este sábado, el dúo despegó del Centro Espacial Kennedy en Florida hacia la EEI a bordó de la cápsula espacial Crew Dragón, la cual fue impulsada por un cohete Falcon 9 de SpaceX.
    19 horas más tarde, ambos astronautas arribaron a la estación espacial donde lograron completar una maniobra de acople de manera exitosa. El plan es que permanezcan ahí por aproximadamente 110 días antes de regresar a la Tierra.
    La misión “Demo-2” tuvo muchas cosas en juego, ya que aunque SpaceX lanzó 85 cohetes Falcon 9 de clase orbital, ninguno de ellos estuvo tripulado por un ser humano.

    Por su parte, la NASA voló su último transbordador espacial en julio de 2011. Desde entonces, no ha tenido medios para llegar a la órbita, excepto pagando a Rusia por los asientos a bordo de su nave espacial Soyuz. Dicha dependencia es un problema para Estados Unidos, ya que ha hundido a la EEI en cerca de 100,000 millones de dólares (mdd) (1).
    Este momento histórico se logró gracias al Programa de Tripulación Comercial, un esfuerzo público y privado de 10 años y con un valor aproximado de 8,000 mdd (2). Fue así como la NASA otorgó a SpaceX alrededor de 3,140 mdd para desarrollar, construir y volar Crew Dragon.

    La unión de fuerzas fue diseñada para ayudar a ambas entidades a superar los obstáculos y obtener éxito propio.
    La NASA consiguió que la compañía de cohetes se convirtiera en un proveedor comercial confiable de vuelos espaciales y que podrá vender los boletos de la agencia para orbitar a sus astronautas.
    SpaceX, por su parte, está listo para terminar el programa con una nave espacial con calificación humana, lo cual le permitirá abrir una nueva era de vuelos espaciales comerciales para todo el mundo.

    “Desafortunadamente, estamos en medio de la pandemia de coronavirus. Nuestro país ha pasado por muchas cosas. Pero este es un momento único en el que todo Estados Unidos puede tomarse un momento y ver a nuestro país hacer algo impresionante nuevamente, y eso es lanzar a los astronautas estadounidenses en cohetes estadounidenses y desde suelo de Estados Unidos”, dijo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, durante una conferencia de prensa el pasado martes.
    “Vamos a ir a la EEI. Y lo que hacemos allí, por supuesto, es transformar la forma en que hacemos los vuelos espaciales en general”, agregó.
     


    Hurley y Behnken son pilotos, astronautas y papás ‘rudos’

    Hurley, de 53 años, creció en Nueva York, cerca de la frontera con Pensilvania, se graduó como el mejor de su clase en preparatoria y obtuvo un título de ingeniero civil de la Universidad de Tulane.
    Al unirse al Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva Naval, eventualmente se presentó como piloto de pruebas en el Cuerpo de Marines con el distintivo “Chunky”. Más tarde, se volvió miembro de la clase 2000 de astronautas de la NASA.

    Behnken, un nativo de Missouri de 49 años, siguió un camino similar. Obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica de la Universidad de Washington en St. Louis. Después estudió una maestría y un doctorado en Caltech sobre el tema.
    En medio de su vida académica, se unió al programa ROTC de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que lo llevó a convertirse en piloto de pruebas y en miembro de la misma clase de candidatos a astronautas de la NASA.

    Ambos se hicieron amigos en el programa de la NASA, donde cada uno hizo dos misiones de transbordadores espaciales. La última misión de Hurley, a bordo del transbordador espacial Atlantis en julio de 2011, fue también el vuelo final de dicho programa.
    Garrett Reisman, un ex astronauta de la NASA que se unió a SpaceX en 2011 para ayudar a desarrollar sus naves espaciales, dijo que conoce bien a ambos hombres por trabajar con ellos. Incluso tiene varias similitudes con Behnken, con quien compartió el mismo asesor doctoral y practicó senderismo en la naturaleza.

    “A Doug le gusta jugar a ser un piloto tonto, pero en realidad es un tipo muy inteligente”, dijo Reisman a Business Insider. “Y el apodo de Bob es ‘Dr. Bob’”.
    Reisman agregó que Behnken “es muy equilibrado”, callado y que “trata de no dejar que su boca hable por él”.
    El ex astronauta compartió una historia sobre una reunión de SpaceX en la que estuvo con Behnken, a quien algunos empleados explicaron la teoría del control de vehículos como si fuera “un piloto tonto”, cuando en realidad ese fue el tema que él estudió para su doctorado.
    “Estoy sentado allí muriéndome de la risa porque sé que él sabe más sobre estas cosas que ellos”, dijo Reisman.

    La experiencia, el tenor y la atención al detalle de Behnken y Hurley los llevaron a que en 2015 la NASA los escogiera, junto con otros dos astronautas, como parte de un “Programa de Tripulación Comercial”.
    El objetivo de éste era trabajar con SpaceX y Boeing en nuevas naves espaciales comerciales. Esto también los aceleró en conseguir los codiciados lugares a bordo de Crew Dragon.
    Durante una conferencia de prensa el pasado 1 de mayo, Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, describió a ambos hombres como padres, pilotos y astronautas “rudos”.

    Cuando más tarde se les preguntó a cada uno qué vuelve al otro “rudo”, Behnken dijo que Hurley “está listo para cualquier cosa todo el tiempo” y está «siempre preparado”.
    “Cuando vas a volar al espacio en una misión de prueba, no podrías pedir que una mejor persona o un mejor tipo de persona esté contigo”, añadió. “Estoy agradecido de que, haciendo algo como esto, lo estoy haciendo con Doug Hurley”.

    “No hay algo que se le escape o de que no tenga todas las eventualidades potenciales ya pensadas cinco veces antes que casi cualquier otra persona”, dijo Hurley. “No hay pregunta que pueda hacerle y que él no tenga ya pensada cuál es la mejor respuesta”.
    Los dos compartieron que sus primeros trabajos verdaderos fueron trabajar para sus padres y, aunque no fue divertido, los construyó.
    “Probablemente, el jefe más duro para el que trabajarás es tu padre”, añadió Behnken en un video de la NASA.
    Leroy Chiao, quien voló al espacio cuatro veces como astronauta de la NASA antes de retirarse, dijo que la reputación de Behnken y Hurley les precede.
    “Ciertamente volaría con ellos, ya sea con uno o con los dos, en un momento”, detalló a Business Insider.

    Behnken y Hurley hicieron más en la clase de astronautas de la NASA en 2000 que los vuelos de transbordadores espaciales. Ambos trabajaron para desarrollar las primeras naves espaciales privadas y conocieron a sus esposas.
    Megan McArthur, quien ayudó a reparar el telescopio espacial Hubble en 2009, se casó con Behnken. Años después, la pareja tuvo un hijo, Theo, que ahora tiene 6 años.
    Mientras tanto, la astronauta Karen Nyberg se casó con Hurley, con quien tuvo un hijo llamado Jack, que ahora tiene 11 años.
    Ambas mujeres e hijos viajaron a Florida para ver a Behnken y Hurley volar al espacio.

    En una entrevista con Christian Davenport de The Washington Post, McArthur expuso la dificultad de ver al padre de su hijo lanzarse al espacio.
    “Una de las cosas más difíciles es ver a la persona que amas lanzarse al espacio”, compartió.
    “Es mucho más difícil que hacerlo tú misma cuando estás en el cohete. Tienes el entrenamiento. Estás preparada para la misión. Cuando estás mirando, solo eres un espectador. Y pase lo que pase, no puedes hacer nada para contribuir a la situación”.
    De cualquier forma, tener un cónyuge que comprende los riesgos inherentes de viajar al espacio ayuda a las parejas a criar a sus hijos sobre qué esperar.

    Behnken dijo que los retrasos en el Programa de Tripulación Comercial —el primer lanzamiento de una nave espacial SpaceX o Boeing estaba programada para finales de 2017— fueron ventajas para la crianza de sus hijos.
    “Hemos tenido muchas conversaciones a lo largo de los años en lugar de tener que tenerlas todas en las últimas semanas”, dijo a Business Insider. “Es más rutinario, por así decirlo, en términos de expectativas de que eventualmente volaría en una nave de SpaceX desde la costa de Florida”.

    En la madrugada del 2 de marzo de 2019, Musk y algunos funcionarios de la NASA celebraron una breve conferencia de prensa tras el lanzamiento de la misión “Demo-1”.
    Esta consistió en un lanzamiento completo, atraque y reentrada de una nave espacial Crew Dragon con un maniquí llamado Ripley y un peluche. Behnken y Hurley se unieron al CEO de SpaceX en el estrado para responder algunas preguntas.

    Aunque Musk estaba radiante, rápidamente se sintió “emocionalmente agotado” del vuelo. También explicó todo el trabajo que estaba pendiente, incluido el atraque, el reingreso y el aterrizaje (lo más preocupante para él). La misión fue un éxito total, aunque la cápsula fue destruida accidentalmente meses después durante una prueba en tierra.
    Hacia el final de la conferencia, Business Insider le preguntó a Musk cómo, dados sus niveles de estrés, podría manejar la misión “Demo-2”, con los dos astronautas sentados a su izquierda a bordo.

    “Sospecho que será extremadamente estresante”, respondió mirando a Behnken y Hurley. Pero Musk agregó que el vuelo de prueba “Demo-1” “contribuirá en gran medida a sentirse bien durante el vuelo con Bob y Doug», en “Demo-2”.
    También señaló que Behnken y Hurley monitorearon los datos del lanzamiento desde la sala de control, incluida la separación exitosa de la nave Crew Dragon de su cohete y la inserción en la órbita terrestre baja.
    “Fui y les pregunté qué pensaban”, detalló Musk. «¿Cómo te sentirías al volar en él? ¿Te gusta la idea de volar en él?”.
    “Ustedes nos dijeron qué es lo que iba a pasar, y eso fue lo que pasó. Así es como nos gusta que sea”, intervino Behnken.

    SpaceX y la NASA intentaron realizar el lanzamiento el pasado miércoles, pero éste tuvo que ser cancelado por el mal tiempo. Afortunadamente, ambos astronautas pudieron hacer historia este sábado, cuando despegaron hacia la EEI.
     


    (1) Lease 100.000 millones de dólares.

    (2) Lease 8.000 millones de dólares.
     


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