Comodoro Rivadavia - Chubut Argentina
"Capital del Viento"

Historia Argentina

Panorama desde el barco
 


Gral. Don José de San Martín.

Los rivadavianos no dejaban de desacreditar la memoria de San Martín, mientras que una red de espías seguía sus pasos por Europa:

"La desconfiada administración de Buenos Aires me cercó de espías, me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la más completa.

Yo he mirado esta conducta con el desprecio que se merecen sus autores. Rivadavia me ha hecho una guerra de zapa sin otro objeto que minar mi opinión suponiendo que mi viaje a Europa no ha tenido otro objeto que el establecer gobiernos en América; yo he despreciado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona."

El 20 de septiembre de 1824, Rivadavia le escribe a su amigo Manuel J. García: "es mi deber decir a ustedes, para su gobierno, que es un gran bien para ese país que dicho general esté lejos de él."

San Martín vivía atento a lo que pasaba en su patria y en cuanto se enteró del inicio de la guerra con el Brasil, tomó la decisión de volver a prestar sus servicios.

Pero el país estaba en manos de su enemigo Bernardino Rivadavia y sólo cuando asumió su compañero del Ejército de los Andes, Manuel Dorrego, decidió embarcarse hacia Buenos Aires.

"Ya habrá usted sabido la renuncia de Rivadavia; su administración ha sido desastrosa y sólo ha contribuido a dividir los ánimos.

Con un hombre como este al frente de la administración, no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra contra el Brasil, por el convencimiento en que estaba de que hubieran sido despreciados; con el cambio de administración he creído mi deber hacerlo, en la clase que el gobierno de Buenos Aires tenga a bien emplearme: si son admitidos me embarcaré sin pérdida de tiempo."

En febrero de 1829 llegó al puerto de Buenos Aires y pudo saber la infausta noticia del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su fusilamiento a manos del general Lavalle.

San Martín decidió no desembarcar. Muchos oficiales le enviaron cartas al barco y lo fueron a visitar con la intención de que se hiciese cargo del poder.

El se negó. Tomase el partido que tomase, tendría que derramar sangre argentina y estaba claro que no era hombre para esas faenas. Decepcionado, decidió volver a Europa.

Así lo manifestaba el 6 de febrero de 1829: "En vista del estado en que se encuentra nuestro país y no perteneciendo ni debiendo pertenecer a ninguno de los partidos en cuestión, he resuelto pasar a Montevideo, desde cuyo punto dirigiré mis votos por el pronto restablecimiento de la concordia."
 


Créditos:

  • Publicado en el Sitio Clarín (17/08/06)
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